viernes, 15 de abril de 2016
Entrada 10: Texto con hipervínculo
Decidirse a tener una mascota en casa, sea comprada o adoptada (en otra ocasión hablaremos de las ventajas e inconvenientes de cada una de estas dos opciones…) debe ser siempre una decisión madurada y tomada con todas las consecuencias. Al mismo tiempo, si en la familia de la que se trata viven varias personas, ha de ser lo más consensuada posible, ya que puede generar una tensión innecesaria cuando uno de los miembros de la familia no quiera a la mascota…
De cualquier modo, si el día que decidimos abrir la puerta de nuestro hogar, de nuestra vida, a ese perrito, gato, u otra mascota, lo hacemos desde el pleno convencimiento de que es lo que queremos, nos estaremos garantizando (a nosotros, pero también a nuestra mascota) los que pueden ser los mejores años de nuestra vida…
Y digo los mejores años de nuestra vida con toda la intencionalidad del mundo… ya que puede que adoptar un perro no haga que nos toque la lotería, o que encontremos al amor de nuestra vida, o que nos vayamos a vivir a la casa de nuestros sueños… en realidad, las mascotas tienen otro tipo de poder, pero sin duda mucho más mágico: el de traernos a casa la conciencia de que la felicidad está en las cosas pequeñas…
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